miércoles, 27 de agosto de 2014

Aparece un tiburón tintorera muerto en la playa de Bayas

  • De menos de un metro de longitud, es el cuarto cadáver de esta especie que se localiza en los últimos días en el litoral asturiano

Un pequeño tiburón, de menos de un metro de longitud, apareció muerto a media mañana de ayer sobre la arena de la playa de Bayas. Se trataba de un tiburón azul o tintorera, una de las especies de tiburón más habituales en aguas europeas y la que más se pesca, hasta el punto de que su nombre figura en algunas listas de especies en peligro de extinción.
El cadáver fue localizado por los socorristas, prácticamente las únicas personas que había en la gris mañana de ayer en la playa de Bayas, la más grande de Asturias y una de las más salvajes. Tal y como refleja el protocolo, Salvamento dio aviso a la Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas, el Cepesma, que se hizo cargo del cadáver.
Es la cuarta tintorera que aparece muerta esta semana en el litoral asturiano. Las necropsias practicadas a las otras tres determinaron que, como se intuía, la causa de la muerte fueron los anzuelos que tenían en el tracto digestivo. Y todo apunta que el localizado ayer en Bayas corrió idéntica suerte. «Entendemos que se tragaron los anzuelos de un palangre y que fueron devueltos al mar después de cortar el nylon», manifestó Luis Laria, presidente del Cepesma.
La tintorera es un pez estilizado y alargado de hocico largo y cónico, y como la mayoría de las especies de tiburón no acostumbra a atacar al hombre, aunque siempre conviene mantener las distancias. En España no consta ningún fallecimiento por ataque de tiburón. A nivel mundial el año pasado se contabilizaron 72 ataques, diez de ellos mortales.
De color azul oscuro, más claro en los lados y vientre blanco, puede alcanzar los cuatro metros de longitud y suele moverse entre los 60 y 300 metros de profundidad, aunque ocasionalmente se acerca a las costas persiguiendo a sus presas. Su favorita es el calamar. La tintorera poco tiene que ver con el peregrino que durante estos días se deja ver por las playas de Valdés. Pese a su tamaño, unos 3,5 metros, el peregrino es absolutamente inofensivo. Solo se alimenta de plancton.
La tintorera fue hallada muerta a unos 150 metros del puesto de Salvamento de Bayas.

lunes, 25 de agosto de 2014

Un pionero de la aviación olvidado

  • El avilesino Manuel Menéndez Valdés protagonzió exhibiciones aéreas en las fiestas de San Agustín de 1914

sábado, 9 de agosto de 2014

El hallazgo de un marrajo causa expectación en la ría

Los voluntarios de la Cruz Roja del Mar hallaron el pasado jueves en aguas de la ría el cuerpo sin vida de un marrajo (una especie de tiburón inofensivo para las personas) y lo depositaron en una de las rampas de acceso al paseo marítimo, hecho que despertó la curiosidad de quienes paseaban por la zona. En la imagen, el pez una vez en tierra.

jueves, 10 de julio de 2014

Octava temporada en el Peñón

  • Las excavaciones se centran en la puerta fortificada del Castillo de Gauzón y en la cima

La octava temporada de excavaciones en el Peñón de Raíces ya está en marcha. El objetivo es seguir recuperando los restos del Castillo de Gauzón, fortificación regia en la que se labró la Cruz de la Victoria cuyos orígenes se remontan al siglo VII, y también adecuar el espacio para las visitas guiadas, que se retomarán el lunes. Ese mismo día también comenzará el primero de los campamentos de verano infantiles. Se han establecido dos turnos quincenales, uno por mes, y para el de julio se han inscrito catorce niños de entre 6 y 14 años de edad.
Los trabajos arqueológicos se centrarán en la vertiente orientada hacia Raíces Viejo y en la cima del peñón. En el primer caso se trata de completar el estudio de la puerta fortificada de acceso y del foso transversal que en su día lo protegía. «Esperamos conocer mejor la morfología de la puerta y entender así cómo era la organización defensiva», manifestó ayer Alejandro García, codirector, junto con Iván Muñiz, del equipo de arqueólogos, formado por diez personas. A lo largo de los próximos meses se unirán al grupo medio centenar de estudiantes universitarios, en tandas quincenales.
Excavar el foso no solo es fundamental para ampliar conocimientos desde el punto de vista histórico, también didáctico. «El visitante podrá hacerse una idea de cómo se accedía a un castillo medieval», señaló García, y para reforzar la sensación está previsto tender una pasarela de madera sobre el foso, una trinchera de unos dos metros de profundidad por tres de ancho. «Lógicamente no será igual al que seguramente se utilizaba en la época, sino una recreación», puntualizó.
Las excavaciones en la cima podrían confirmar si allí se situaba el espacio destinado a la guarnición de soldados, que de forma regular no estaría integrada por más de una docena. «Creemos que era la zona donde se localizaban los cuarteles, pero de momento no es más que una hipótesis que esperamos corroborar», señaló Alejandro García.
El Castillo de Gauzón era el centro de poder más importante del Reino de Asturias en la Alta Edad Media conocido hasta la fecha. Los trabajos realizados hasta ahora han permitido recuperar un buen número de vestigios, desde utensilios de uso cotidiano a una moneda de oro visigoda acuñada entre los años 586 y 601. También se han sacado a la luz tramos del antiguo muro defensivo, la planta de distintas estancias y restos de un humilde asentamiento situado en la base el peñón.
Un miembro del equipo trabaja en la zona orientada hacia Raíces Nuevo, donde se han hallado restos de una puerta fortificada y un foso.

domingo, 22 de junio de 2014

El hundimiento del 'Agadir'

  • Fue provocado en la Revolución del 34 y dejó a Avilés bloqueada por mar durante días

  • Pronto hará ochenta años de la que es conocida por los libros de historia como la Revolución de Asturias. Una huelga general obrera que en pocas horas derivó en conflictos violentos locales hasta el punto de llegar a ser declarado el estado de guerra en toda Asturias.
    De todos los acontecimientos ocurridos en Avilés durante aquellas jornadas hay uno que destaca en cierta medida y que sin embargo suele ser desconocido para el gran público: el hundimiento del buque 'Agadir' en la bocana de la ría.
    Ante los acontecimientos que tomaron lugar a partir del domingo, día 5 de octubre de 1934, el gobierno decide el envío de tropas para reprimir la rebelión. De esta forma, a los revolucionarios les llega la información de que uno de los puntos elegidos para el desembarco es el puerto de Avilés, por lo que se toma la decisión de bloquear la ría para impedirlo.
    Para ello eligen un barco, el 'Agadir', cuyo armador es la Cía. de Gas y Electricidad, de Barcelona, que había llegado al puerto el 30 de septiembre. Su eslora medía 51,37 metros, 7,75 de manga, 3,15 de puntal y su calado llegaba hasta los 3,37 metros. Su carga era de 685 toneladas, si bien en el momento en que los revolucionarios se hicieron con él contenía 300 toneladas de carbón.
  • El 'Agadir' fue situado a la entrada de la ría, justo en el punto donde algo más de dos décadas antes, otro barco, el 'Cabo de Palos', había naufragado a la altura de las rocas llamadas de La Rechalda. Para intentar hundirlo en dicho lugar, los revolucionarios primero abrieron los grifos del fondo, pero debido a que el proceso resultaba demasiado lento, al final optaron por hacer explotar la dinamita en la bodega. La explosión abrió una brecha en un costado del barco que lo hundió y consiguió dejar la ría de Avilés bloqueada. Sin embargo, después de haber tomado esta medida extrema, las tropas enviadas por el gobierno no llegarían por mar, sino que al día siguiente por la tarde, desde Piedras Blancas, el ejército entraría en Avilés y empezaría a tomar la ciudad, acción que se prolongó durante varios días.
    Cuando la rebelión está prácticamente sofocada, y ante el todavía estado de bloqueo de la ría, se decide retirar el 'Agadir'. Primero se intenta sacarlo a la superficie con grandes flotadores, pero el barco está progresivamente hundiéndose en los bajos de las arenas y se decide volarlo por partes.
    Poco a poco la ría consigue ir abriendo el tráfico. El día 25, barcos de poco tonelaje consiguen ya salir del puerto. Unos días más tarde lo harán barcos de mayor envergadura. Los trabajos continuarán durante semanas hasta que el tráfico portuario fue normalizado.
    En la extracción del 'Agadir' se emplearon 2.750 kilos de dinamita. El presupuesto total de gastos de esta operación ascendió a 50.000 pesetas, si bien la venta de los restos consigue que la Junta del Puerto recupere en parte el dinero gastado.
    Sin embargo, aún quedaría un pequeño capítulo por escribir del 'Agadir'. En los años sesenta todavía hay pequeños restos del buque siniestrado, junto a otros de distintos barcos que a lo largo de la historia habían quedado en los fondos de la ría y alrededores. La venta de hierro es un gran negocio en aquella época y una empresa de desguaces submarinos, cuyo propietario es el mítico 'Peltop', aún tendrá la oportunidad de extraer los últimos restos del 'Agadir'. Con ello, concluye la historia de un barco construido en 1919 en los Astilleros de Cádiz y que terminaría sus días en la ría, tras varias explosiones provocadas: algunas para hundirlo y otras para desguazarlo y sacarlo por partes de las aguas de Avilés.

El hundimiento del 'Agadir'

  • Fue provocado en la Revolución del 34 y dejó a Avilés bloqueada por mar durante días

21 junio 2014


Pronto hará ochenta años de la que es conocida por los libros de historia como la Revolución de Asturias. Una huelga general obrera que en pocas horas derivó en conflictos violentos locales hasta el punto de llegar a ser declarado el estado de guerra en toda Asturias.
De todos los acontecimientos ocurridos en Avilés durante aquellas jornadas hay uno que destaca en cierta medida y que sin embargo suele ser desconocido para el gran público: el hundimiento del buque 'Agadir' en la bocana de la ría.
Ante los acontecimientos que tomaron lugar a partir del domingo, día 5 de octubre de 1934, el gobierno decide el envío de tropas para reprimir la rebelión. De esta forma, a los revolucionarios les llega la información de que uno de los puntos elegidos para el desembarco es el puerto de Avilés, por lo que se toma la decisión de bloquear la ría para impedirlo.
Para ello eligen un barco, el 'Agadir', cuyo armador es la Cía. de Gas y Electricidad, de Barcelona, que había llegado al puerto el 30 de septiembre. Su eslora medía 51,37 metros, 7,75 de manga, 3,15 de puntal y su calado llegaba hasta los 3,37 metros. Su carga era de 685 toneladas, si bien en el momento en que los revolucionarios se hicieron con él contenía 300 toneladas de 
Cuando la rebelión está prácticamente sofocada, y ante el todavía estado de bloqueo de la ría, se decide retirar el 'Agadir'. Primero se intenta sacarlo a la superficie con grandes flotadores, pero el barco está progresivamente hundiéndose en los bajos de las arenas y se decide volarlo por partes.
Poco a poco la ría consigue ir abriendo el tráfico. El día 25, barcos de poco tonelaje consiguen ya salir del puerto. Unos días más tarde lo harán barcos de mayor envergadura. Los trabajos continuarán durante semanas hasta que el tráfico portuario fue normalizado.
En la extracción del 'Agadir' se emplearon 2.750 kilos de dinamita. El presupuesto total de gastos de esta operación ascendió a 50.000 pesetas, si bien la venta de los restos consigue que la Junta del Puerto recupere en parte el dinero gastado.
Sin embargo, aún quedaría un pequeño capítulo por escribir del 'Agadir'. En los años sesenta todavía hay pequeños restos del buque siniestrado, junto a otros de distintos barcos que a lo largo de la historia habían quedado en los fondos de la ría y alrededores. La venta de hierro es un gran negocio en aquella época y una empresa de desguaces submarinos, cuyo propietario es el mítico 'Peltop', aún tendrá la oportunidad de extraer los últimos restos del 'Agadir'. Con ello, concluye la historia de un barco construido en 1919 en los Astilleros de Cádiz y que terminaría sus días en la ría, tras varias explosiones provocadas: algunas para hundirlo y otras para desguazarlo y sacarlo por partes de las aguas de Avilés.

lunes, 9 de junio de 2014

Según sales por la Ría de Aviles y a mano derecha

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 08-06-2014

Para leer este episodio no hace falta tener barca o embarcarse. Solo ponerse en el punto de vista de un navegante, mediante un sencillo ejercicio de  memoria visual o una foto aérea, y saber (cosa difícil para algunos) donde está la derecha y donde la izquierda. Mojándose, también se puede hacer.
Por tanto, según sales navegando, o nadando, por la Ría de Avilés hacia el Océano Atlántico, hay que saber que a tu izquierda (margen izquierda de la Ría) siempre estuvo todo, desde los tiempos de Maricastaña y hasta el siglo XIX, en Avilés. Es decir: la villa a la que la Historia regó con monumentales edificios y singulares calles atechadas, luego el pueblo marinero de Sabugo, más allá el castillo de Gauzón –cuna del símbolo de Asturias–  y mucho más allá, la mina de Arnao, que aparte de ser submarina, fue la madre de todas las minas, antes de que existiesen el mismísimo Pozo María Luisa y la mina La Camocha, donde inventaron Comisiones Obreras.
En todo ese tiempo, la mar de siglos, la orilla de la derecha fue ignorada como si no hubiese pintado nada. Tanto es así, que el primer puente sólido que las unió fue el de San Sebastian, en el siglo XVI, cuando teníamos el agua en casa porque el puerto estaba entre lo que hoy conocemos como calle La Muralla y parque El Muelle.
Pero la margen derecha es mucho más. En los últimos tiempos ha tomado el relevo en la cosa del magnetismo industrial, milagro tan propio de la Ría avilesina y que a lo largo de la historia se mostró y demostró solamente en la margen izquierda, donde se asienta la ciudad, al borde del mar –pero separada por unos metros, que son un mundo que discurre entre tres semáforos, más dos vías terrestres y otras dos de ferrocarril– en la carretera de San Juan (oficialmente Avenida Conde Guadalhorce), hoy adornada con un sensacional paseo marítimo y donde están instalados los muelles deportivo, pesquero y finalmente el industrial de Raíces, en San Juan.zzzzzzzzzz AVILES AEREO siglo XXI 300x212 Según sales por la Ría de Aviles y a mano derecha
La margen derecha, en la zona más próxima a la ciudad fue, desde que se tiene memoria, una llanura húmeda que almacenaba ciénagas insalubres, que fueron saneadas y reconvertidas en fincas de labor y praderías llamadas Las Huelgas, nombre que no es casual pues, como se sabe una, de las acepciones del término huelga es el de terreno de cultivo especialmente fértil. Y eso ocurrió en el siglo XIX.
En aquellos terrenos fértiles se asentó, a mitad del siglo XX, una buena parte de la factoría de ENSIDESA, construyéndose nuevos muelles para la actividad industrial, hoy ampliados, en el centro del estuario, que de tan nuevos creo que no están ni bautizados (pues se les viene llamando, indistintamente, Las Canteras, El Estrellín y Valliniello) cuando se tiene, a punto de caramelo, la recuperación de topónimo tan singular, universal e histórico como San Balandrán, amparándose en la proximidad de la desaparecida isla y también la recordada playa denominadas con el nombre del navegante santo irlandés.
A la defunción de ENSIDESA correspondió un luto riguroso de tráfico marítimo siderúrgico en la dársena de San Agustín. La ausencia de embarcaciones de/con productos industriales está siendo solventada, en parte, en los muelles de la margen izquierda con el nuevo puerto deportivo y en la margen derecha, con el nuevo muelle Sur, contiguo al nuevo complejo cultural internacional Oscar Niemeyer, y que se ha convertido en zona de atraque –jardín japonés incluido– de los cruceros internacionales que visitan la ciudad.
El Niemeyer, avanzadilla de la margen derecha, está a seis minutos, andando, del Parche (Plaza de España). Este centro cultural es un invento, magnífico, del siglo XXI.MargenDcha ES5286 300x155 Según sales por la Ría de Aviles y a mano derecha
Como invento, y éste toponímico, de siglo anterior fue el del pueblo de Zeluán, situado a continuación del muelle de aquella ENDASA que hoy es ALCOA  y de la naufragada, por contaminación aguda, playa de San Balandrán. En Zeluán –un episodio aparte– confluyen la maravillosa ensenada de Llodero (declarada Monumento Natural) y la charca de Zeluán, parada y fonda de multitud de aves en sus desplazamientos intercontinentales.
A la ensenada también da el ‘Pabellón de verano’ de la familia Maqua, hoy despellejado por el abandono y camuflado en un bosque. Precisamente cuando los Maqua mandaron construir, en el siglo XIX, un malecón al lado de esta residencia, uno de los obreros (antiguo combatiente en la guerra de Marruecos) que cargaban vagonetas con tierra para al dique y al que –por lo que se ve– la obra le recordaba su estancia militar en la población de Zeluán (al sur de Melilla) comentaba, siempre que soltaba cada vagoneta con material para la obra: «¡Ahí va tierra para Zeluán!» Y tal nombre africano le quedó a este paraje de la Ría avilesina. Esto lo tiene contado Ricardo García Iglesias, oficial de la Armada española, nacido en esta margen derecha del estuario y la persona –a mí entender– que atesora más conocimientos generales sobre la Ría.
Por esta zona bendecida por la naturaleza, mira tú que cosas, está la estación central del colector industrial del saneamiento de Avilés.22.segun sales NIEVA 300x163 Según sales por la Ría de Aviles y a mano derecha
Pero donde no hay paradoja que valga es en el anclaje –lógico a rabiar– de los astilleros que, dale que te pego, siguen productivos al lado de San Juan de Nieva, el de la margen derecha, el antiguo, el San Juan de te lo juro por mi madre. Porque el de la otra margen, hoy pobre de población y millonario en contaminación, nació en el siglo XIX cuando se construyó el puerto industrial.
Y con el San Juan primigenio ya nos metemos de lleno en la fabulosa península de Nieva –otro episodio aparte– lugar mágico donde los haya, tanto en Asturias como en el norte de España.
Se suceden las maravillas en Nieva, la antigua Noega, donde al mar quebrado en curva le dicen ‘Pachico’, o aquel primer hotel ‘La Rosa’, de película (tal que ‘El Gatopardo’ de Visconti) y los primeros baños públicos de Avilés, o esa Peña del Caballo, que no es una peña cualquiera, y luego la fuente del Emballo, el Arañón y el Faro, donde hasta Woody Allen –el músico de Manhattan– estuvo filmando.
Aquí en esta península mítica de Nieva, donde está enclavado el Faro –al que casi todos decimos de San Juan por justicia geográfica, pero cuyo nombre oficial es Faro de Avilés– tiene la histórica Villa su Finisterre.
Fin de la tierra de Avilés, sí. Pero también umbral, si se viene de la mar salada. Que todo depende del punto de vista, como decía al principio, del navegante o del bañista.